Un segundo confinamiento sería tan absurdo como el primero

Todo el mundo comete errores. A veces el error es inevitable: con los datos que tenías en su momento tomaste una decisión, pero información posterior muestra que habría sido mejor tomar otro rumbo. Considero que lo adecuado cuando se comete un error es pedir perdón, sea cual sea el motivo, pero dado lo incompleta y caótica que era la información sobre el Covid en Marzo es comprensible que las distintas administraciones en España cometiesen errores.

El problema actual es distinto: la información que tenemos sobre el virus y la epidemia es mucho más detallada que en Marzo, pero en cierta medida nuestro esquema mental no se ha actualizado. En mi opinión, el motivo por el que en España sigue habiendo tanta angustia e histeria respecto al Covid es porque muchos españoles se han creído una mentira: que el confinamiento fue duro pero necesario. Un loable sacrificio que salvó decenas, tal vez cientos de miles de vidas. Si el confinamiento fue necesario, eso significa que un segundo confinamiento no puede descartarse. Y los españoles temen a un nuevo confinamiento mucho más que al virus.

Piensa en tus conversaciones sobre este tema: ¿cuántas veces has oído a alguien expresar miedo de infectarse? Tengo 30 años y a lo mejor eso sesga mi experiencia, pero salvo familiares de edad muy avanzada no he visto a nadie que realmente parezca atemorizado por el virus. Por el contrario, seguro que has oído infinidad de veces aquello de si nos vuelven a encerrar…

Eso es lo que nos aterra. Que nos vuelvan a encerrar.

Negando la mayor: los contagios por Covid ya estaban cayendo antes de que nos encerrasen

Creo que muchos españoles siguen teniendo esta impresión del confinamiento:

“El duro confinamiento al que hemos estado sometidos, el más estricto de toda Europa y, quizá exceptuando el de algunas provincias de China, del mundo, fue totalmente necesario, y con toda probabilidad ha salvado decenas o hasta cientos de miles de vidas. Una semana más sin tomar medidas, y estaríamos hablando de bastante más de 100.000 muertos, por obra y gracia de la función exponencial, poco comprendida por la mayoría de la gente, políticos incluidos.”

El argumento pro-confinamiento es que, antes de imponerlo, los contagios estaban subiendo de forma exponencial. Los contagios habrían seguido creciendo de no ser por el confinamiento y por tanto la cantidad de fallecidos habría sido mucho mayor.

El problema es que el argumento mencionado antes es falso: los contagios no estaban creciendo antes del confinamiento, y mucho menos de forma exponencial. No lo digo como crítica al autor, porque publicó el artículo el 26 de Abril y entonces la información aún era un poco caótica. Lo digo para despertar a los que siguen creyendo ese argumento.

El que los contagios ya estuviesen cayendo antes del 15 de Marzo no lo he descubierto yo. Se conoce con seguridad desde que el Ministerio de Salud publica los datos de fallecidos con la fecha de defunción (creo que empezaron en Junio). Hay algún artículo que ya lo ha mencionado, pero no lo encuentro ahora mismo. Tal vez eso refleje el problema: casi nadie sabe que las infecciones ya estaban en caída, y por eso casi nunca se menciona este hecho.

Veamos. Es muy difícil, incluso con una gran cantidad de tests, estimar el número real de contagios o “casos” de Covid. En su lugar, durante el confinamiento centrábamos nuestra atención en la cifra de fallecidos. Con la cantidad limitada de tests que había en Marzo, la única forma de estimar los contagios totales es fijándonos en los fallecimientos. Con un matiz clave: entre el contagio y el fallecimiento transcurren, de media, 20 o 25 días. Hablando de forma muy aproximada, los fallecimientos de un día indican cuántos contagios hubo 20 o 25 días antes. Lo más importante es que, aunque eso no te diga el nivel absoluto de contagios que había tres semanas antes, sí te puede decir la tendencia que imperaba (crecimiento o decrecimiento).

Si algún matemático está leyendo esto le estarán dando ganas de estrangularme. El cálculo de contagios no es tan simple como coger la serie temporal de fallecidos y contar hacia atrás 20 días. En primer lugar porque la distribución de fallecimientos no es simétrica: algunos pacientes mueren meses después del contagio, así que la media de tiempo entre contagio y fallecimiento no es igual a la mediana. Y el cálculo también es difícil porque, en la mayoría de los países, no hay datos muy fiables sobre cuántos pacientes pasan por el hospital antes de morir, o cuánto tiempo aguantan una vez hospitalizados. Hay más consenso en torno al tiempo que transcurre entre contagio e inicio de los síntomas (unos 5 días). Para los que quieran entrar a fondo en el tema y dominen las mates más que yo, recomiendo este hilo de Twitter y este estudio, que intenta estimar la evolución de infecciones en Reino Unido y Suecia.

Aún así se pueden llegar a ciertas conclusiones. Si transcurren 5 días hasta la aparición de síntomas, resultaría imposible que el fallecimiento medio tuviese lugar en menos de 15 días desde el contagio. Sin embargo eso es exactamente lo que ocurrió: el pico de fallecidos por Covid en España fue el 30 de Marzo, justo 15 días después de comenzar el confinamiento.

(Aquí están los datos de defunciones por Covid-19 en España. En esta carpeta de Google Drive está una copia del documento Excel que he usado. Lo descargué de la web del Ministerio el 18 de Septiembre, así que incluye datos hasta el 17)

Los que recuerden las noticias de Abril estarán pensando: ¿no hubo algún día con más de 900 muertos? ¿Por qué la gráfica se queda por debajo de esa línea? Sí, hubo días en los que se informó más de 900 muertos. Pero los fallecimientos reportados en un día determinado podían haber ocurrido tres días antes, o una semana antes; la cantidad de personas que falleció en un mismo día no llegó a ese número. Además, las cifras anunciadas tuvieron su pico no el 30 de Marzo sino a principios de Abril, por la demora que hay desde que muere una persona hasta que le suma a las estadísticas.

(Como curiosidad, un estudio que afirmaba que los confinamientos en Europa salvaron tres millones de vidas, y publicado nada menos que en Nature, cometió ese mismo error básico: no coger los datos de fallecidos por fecha real de defunción, sino por la fecha en que se anunciaron las muertes.)

En la primera gráfica se puede ver que el pico del 30 de Marzo no es una aberración, sino que la desaceleración en el ritmo de fallecidos ya era clara desde varios días antes. No podemos saber si el pico de contagios fue el 8 de Marzo, o el 12, etc. Pero podemos decir con rotundidad que no había crecimiento exponencial antes del pico. Es más fácil apreciar esto si, en lugar de coger los fallecimientos diarios, miramos la media móvil de 7 días: el pico en ese caso fue el 29 de Marzo.

En Castilla-La Mancha el día con más fallecidos fue el 26 de Marzo y la media móvil tuvo su pico el 28. En el caso de Madrid las fechas respectivas son el 27 y el 26. Dicho de otro modo: en Castilla-La Mancha y Madrid el pico de fallecidos fue unos doce días después del confinamiento. Es imposible que los contagios estuviesen aún creciendo el 14 de Marzo. El descenso debió haber empezado varios días antes.

Quizás el tiempo transcurrido entre contagio y fallecimiento en Marzo era especialmente corto, porque muchos de los fallecidos nisiquiera llegaron al hospital. Pero las gráficas anteriores usan la cifra oficial de fallecidos, que incluye sólo a aquellos que dieron positivo en el test PCR. Es decir, excluye a la mayor parte de los que murieron en residencias de ancianos. La inmensa mayoría de los fallecimientos mostrados en las gráficas anteriores tuvieron lugar en hospitales.

Ojo: no estoy diciendo que el confinamiento tuviese un efecto nulo sobre los contagios. Tampoco estoy diciendo que tuviese impacto alguno. Para demostrar tanto una cosa como la otra haría falta un estudio más sofisticado. Si alguien ha leído un análisis de ese tipo sobre los datos españoles, le agradecería que dejase un comentario o me avisase de alguna forma, porque no conozco ninguno. No he visto análisis que demuestren que la serie temporal de fallecidos se vio afectada por el confinamiento, ni tampoco que demuestren lo contrario. Personalmente, creo que el descenso de contagios y muertes, si no hubiésemos hecho confinamiento, habría sido más lento (Suecia tuvo un descenso lento comparado con otros países europeos). También es posible que el confinamiento redujese la propagación del Covid en ciertas regiones. Pero ambas ideas son especulación por mi parte.

Lo que estoy diciendo es que, a nivel nacional, ya había empezado el descenso de contagios antes del 15 de Marzo. Y esto es aún más seguro en Castilla-La Mancha y Madrid, que fueron las regiones con mayor colapso hospitalario y mortalidad.

Además, hay otros argumentos para pensar que el confinamiento tuvo poco impacto en los contagios. Uno obvio es la dispersión regional. Varias comunidades, como Aragón, tuvieron un pico de fallecidos (por media móvil) unas doce días después que Castilla-La Mancha y Madrid. Dicho de otro de modo: el tiempo transcurrido desde el confinamiento hasta el pico de fallecidos fue en unas regiones el doble que en otras.

Así que el argumento anti-confinamiento es muy simple. Tan simple, que el lector se preguntará si a lo mejor hay algo que se nos escapa, y si los pro-confinamiento ya han pensado cómo rebatirlo. Puede que exista ese contra-argumento, pero leyendo a un defensor del confinamiento tan férreo como Juan Ramón Rallo no lo parece. Cuando le preguntan dice esto.

Ahí estamos de acuerdo.

(Señor Rallo, si lee esto, ¿puede especificar cuáles fueron esas medidas? Porque los bares y similar seguían abiertos el día 14. La principal medida gubernamental tomada antes del confinamiento fue el cierre de colegios, pero eso no llegó hasta el 13 de Marzo, o el 11 en Madrid. Y de todas formas los colegios han resultado ser casi irrelevantes como foco de infección. Por supuesto muchas medidas voluntarias, como el teletrabajo, se habían adoptado en masa días antes. ¿Será posible que el descenso de los contagios no tuviese nada que ver con la acción del Gobierno?)

¿Y qué ha pasado en el resto del mundo?

Los políticos y opinadores españoles hablan de “evitar” un nuevo confinamiento, como si el confinamiento fuese un accidente de tráfico o un ataque al corazón. No señor, no. Confinar a los ciudadanos es una decisión. Puede ser acertada o errónea pero es algo que depende de la voluntad del gobernante. Y aunque pueda tener mayor o menor respaldo popular, ya hemos visto en infinidad de ocasiones cómo los políticos hacen caso omiso de la opinión pública cuando les conviene. El gobernante en ningún caso está obligado a decretar una medida.

Ya habrás oído unas dos millones de veces que Suecia no hizo confinamiento. Puede que hayas oído hablar de Japón. O Bielorrusia. Lo que no está saliendo tanto en los medios es la cada vez más larga lista de territorios y países que han retirado las medidas de confinamiento aun sin tener la epidemia controlada. Los agruparía en dos categorías:

· Aquellos que levantaron el confinamiento cuando la curva de fallecidos aún estaba en ascenso. El caso más claro es Pakistán, cuyo Primer Ministro justificó el fin de las principales medidas de supresión del Covid argumentando que, en caso de mantenerlas, “millones habrían muerto de hambre”. Creo que exageraba un poco pero entiendes su punto de vista.

· Los que eliminaron medidas cuando, realmente, el virus no había llegado aún. El ejemplo más notable son los estados sureños de EEUU: cerraron colegios y negocios a finales de Marzo, reabriéndolos uno o dos meses después. El virus golpeó a todos estos estados en Julio, pero no volvieron a hacer cierres generalizados como en primavera.

Pakistán es un caso interesante porque los fallecimientos empezaron a caer en Junio, y hoy se especula que el país ha alcanzado la inmunidad de rebaño. Ahora, es cierto que la experiencia de un país tan distinto al nuestro (con una población mucho más joven) tal vez no sea útil para España.

Veamos entonces, ¿qué ha pasado en Florida? ¿Y Tejas? ¿Georgia? ¿Arizona? Estos estados suman unos 70 millones de habitantes, incluyendo zonas tan urbanas como Miami. Leyendo algunos medios pensarías que el virus doblegó a los yanquis. Aunque las medidas adoptadas son diferentes en cada zona, en general los únicos establecimientos que cerraron ante esta ola de virus fueron los pubs y discotecas. Y por supuesto ninguno de estos estados ha planteado siquiera prohibir los desplazamientos de una zona a otra.

Te puedes imaginar lo que pasó: los fallecimientos subieron… y luego bajaron. Aquí Florida, por ejemplo.

Sin confinamiento. Sin mascarillas obligatorias. Sin límites en las reuniones (salvo para eventos de masas). En muchas zonas con colegios funcionando desde hace un mes. Con Disney World reabriendo en plena oleada vírica. Y no sé cuánto esfuerzo pone Florida en el rastreo de contactos pero da igual: habiendo unos 300 contagiados por cada fallecido, el rastreo a tal escala es inviable.

La población de España es más del doble que la de Florida, así que el pico de Florida equivaldría a más de 400 fallecimientos al día aquí. Evidentemente lo ideal sería que no muriese nadie, ni por Covid ni por cualquier otra causa. Mi argumento no es que esas muertes sean irrelevantes. Mi argumento es que la epidemia empezó a decaer sin que Florida se convirtiese en un estado policial. No está claro por qué ocurrió pero ocurrió.

Igual que en España antes del 15 de Marzo.

La batalla ideológica: tenemos que desterrar el confinamiento

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, contestó de esta forma a un periodista. Minuto 2:18:

“Nunca más haremos estos confinamientos”

¿Has oído algo similar en España? Yo tampoco. Los políticos, sean españolistas o separatistas, de derechas o de izquierdas, le han cogido el gusto a esto de confinar. La noticia estos días es por algunas zonas de Madrid, pero todas las semanas oímos que tal pueblo o tal comarca queda confinada. Al menos ahora el “confinamiento” consiste en que se prohíben los desplazamientos desde una zona al exterior, no dentro de la zona confinada. Vamos, lo que antes se llamaba cordón sanitario.

El cordón sanitario es inútil contra una enfermedad ya tan extendida como el Covid. Pero, más allá de lo adecuado que sea este método de control de enfermedades, debemos darnos cuenta de la ligereza con la que los gobernantes pisotean un derecho tan básico como el de circulación. Hace sólo unos meses Pedro Sánchez afirmaba que el estado de alarma era necesario para restringir la libertad de movimiento… y ahora resulta que, sin estado de alarma, te pueden confinar igual.

El confinamiento de Marzo fue una muestra especialmente salvaje del autoritarismo que han adoptado los políticos, ante la indiferencia o incluso el apoyo de gran parte de los españoles. Seis meses después de que empezase el confinamiento ningún partido ha propuesto un itinerario concreto para volver a la verdadera normalidad. Ningún partido pone pegas ante una medida tan ridícula como obligar a los ciudadanos a llevar mascarilla por la calle. Ya no sabes ni cuántas personas pueden reunirse en tu provincia. Y nadie protesta contra los confinamientos por principios. Si acaso, protestan porque se confinó al municipio del PP y no al del PSOE, o al revés.

Lo más desesperante es saber que detrás de todos estos parques precintados y mascarillas sudadas no hay ningún motivo científico. Ningún comité de expertos. Ninguna lógica. Simplemente, la pandemia del Covid ha despertado el gen autoritario que muchos tienen dentro. La enfermedad ha revelado quién de verdad cree en los derechos del otro… y quién está dispuesto a triturarlos a la primera oportunidad. La ideología covidiana es, fundamentalmente, tiranía con el pretexto de la salud.

Recuerda los estados sureños de EEUU que mencionamos antes. ¿Por qué adoptaron medidas draconianas en Marzo, pero no en Junio cuando la epidemia era mucho más grave? La ciencia social tiene una explicación: los gobernantes y “expertos” que respaldaban los confinamientos simplemente copiaron lo que hacían sus países vecinos. El factor decisivo para explicar por qué un país adoptaba una medida, y en qué momento lo hacía, no era la progresión de la enfermedad en dicho país sino las medidas que tomasen otros países.

Y el estudio al que he enlazado se refiere sólo a países de la OCDE, pero algo similar se puede apreciar a nivel global. Prácticamente todos los países y territorios que decretaron confinamientos o medidas similares lo hicieron en una franja de unos 20 días, entre el 15 de Marzo y el 5 de Abril. ¿Habría ocurrido eso si cada país independientemente juzgase la amenaza que representaba el virus? Por buscar un caso extremo, ¿tenía sentido el confinamiento de Nepal, decretado cuando el país había registrado un total acumulado de dos casos?

No sé si la mejor metáfora para explicar lo sucedido es el dominó o un rebaño de ovejas.

En Marzo el cierre de negocios y colegios estaba de moda, así que lo hacía (casi) todo el mundo. Pero con el paso de los meses la idea ha ido perdiendo lustre. Cuando una epidemia mucho más grave golpeó en verano, el Sur de EEUU hizo lo que se ha hecho toda la vida: intentar proteger a los vulnerables lo mejor posible, y esperar a que el virus pase. La idea de cerrarlo todo para “luchar contra el virus” ha quedado desacreditada, descartada, eliminada.

El método de Florida puede sonar menos heroico que la película que nos hemos montado en España, pero admítelo, ahora mismo preferirías vivir allí. O en Brasil.

La ideología del confinamiento ha sido derrotada en EEUU, en Brasil, en la mayor parte de Europa, y en muchos más sitios. También será derrotada aquí. Recordaremos el 2020 como una aberración, un momento de locura transitoria. Pero para que eso ocurra tenemos que dar guerra.

Da igual lo que opinásemos en Marzo. Todo el mundo se equivoca y nunca es tarde para rectificar. Por eso te pido: manda este artículo a tus amigos, ponlo en Twitter, en WhatsApp. Y copia estos argumentos para darle el coñazo a todo el mundo. Esta causa lo merece.